Mi cabeza se sentía pesada y ligera al mismo tiempo.
Era más bien una sensación de niebla, honestamente no podía precisar cómo me
sentía exactamente. Todo lo que sabía es que era el momento antes de desmayarme.
La sensación del alcohol era demasiado, pero no lo suficiente como para tumbarme.
Ni siquiera podía recordar porqué estaba ahí, de hecho, ahora que lo pensaba,
estaba sola sin saber a dónde habían ido mis amigos.
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